22-01-2012
El dolor no cesa. A 18 años, pidieron justicia por los bomberitos de Madryn
Familiares y autoridades municipales participaron de un recordatorio.

En la jornada de ayer se realizó el acto homenaje al conmemorarse del décimo octavo aniversario de la desaparición física y trágica de los veinticinco bomberos voluntarios de Puerto Madryn. El mismo tuvo lugar al pie del monumento que los recuerda sobre la plaza San Martín y en el Panteón donde descansan sus restos.
A partir de las 9,30 horas se fueron acercando al espacio público autoridades municipales y provinciales, como así también representantes de las distintas asociaciones de Bomberos Voluntarios del orden local, provincial, todos acompañando a los familiares de los bomberitos trágicamente fallecidos cuando cumplían con su deber de servidores públicos.
La jornada acompañó el sentimiento y el dolor de los familiares y de toda la comunidad, que mantiene vivo el recuerdo de los 25 héroes. La lluvia comenzó a hacerse presente en la jornada con tenues gotas que rápidamente se convirtieron en un diluvio que podrían interpretarse como el llanto contenido por toda una ciudad que aún busca explicaciones para la tragedia que enlutó a los madrynenses dieciocho años atrás.
El deber
El 21 de enero de 1994, un incendio de campo arrebató la vida de 25 bomberos de la ciudad portuaria generando una enorme herida que no cerrará, más allá del tiempo que transcurra. Una tarea que interrumpió y quebró los sueños de estos jóvenes que habían elegido servir a una comunidad. Veinticinco nombres que han quedado grabados en la memoria de familiares, amigos y compañeros del cuartel.
Al cumplirse un nuevo aniversario de esta lamentable pérdida, se llevaron a cabo ayer una serie de actividades que comenzaron con un breve acto celebrado al pie del monumento y la posterior ceremonia en el Panteón, donde reposan los restos de los jóvenes bomberitos, tras la colocación de ofrendas florales y de una oración.
Los familiares de los mártires de la ciudad portuaria realizaron una breve oración, ante una persistente lluvia que acompañó toda la ceremonia donde se recordó a los servidores públicos que ofrendaron su vida combatiendo un dantesco incendio de campos.
La tragedia que enlutó a la comunidad portuaria, en particular a la gran familia de bomberos voluntarios, representó un quiebre en la metodología del trabajo bomberil. Se acentuó la capacitación y el perfeccionamiento de cada uno de los miembros, a los fines de contar con personal idóneo para combatir las diferentes contingencias que pudieran presentarse en un incendio.
Reflexiones
Con profundo honor y respeto para con los caídos y sus familiares, la comunidad sigue acompañándolos en su reclamo de justicia. El paso del tiempo no implicó el olvido de la comunidad a sus mártires, que permanecen en el recuerdo más allá del crecimiento poblacional que Puerto Madryn tuvo en los últimos años.
La tragedia que englobó a toda la comunidad bomberil se convirtió en una bisagra donde los cuerpos activos potenciaron su capacitación y el entrenamiento de los bomberos.
El titular de Defensa Civil de la provincia, Evaristo Melo recordó lo sucedido en la noche del 21 de enero del año 1994 y la implicancia que tuvo para la actividad de los servidores públicos.
“Nosotros tenemos la obligación moral de acompañar a los familiares y, además, trabajando con mucho ahínco, esquematizando cuestiones de procedimientos en los bomberos para que esto no pueda volver a ocurrir”, comentó Melo. El funcionario provincial reconoció que eso sería “el más justo homenaje que podemos brindarles a estos 25 héroes que ofrendaron su vida en aras de la comunidad”.
La tragedia que enlutó a la comunidad madrynense aceleró los procesos de cambios que se estaban analizando en los diferentes cuerpos de bomberos voluntarios, donde la capacitación y la profesionalidad son los ejes primordiales del trabajo bomberil.
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